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Cambios en la Ley Concursal: ¿cómo podemos anticiparnos?

La reforma de la Ley Concursal entrará en vigor el próximo mes de septiembre. El documento que recoge el proyecto planteado por el Gobierno se encuentra disponible desde enero del presente año. Las enmiendas introducidas por el Congreso el pasado abril fueron incluidas en la subsiguiente aprobación, pero el Senado ha presentado otras 252 al proyecto aprobado por el Congreso. Y, el plazo para aprobar la reforma final se cumple el día 26 de julio. 

Esto significa que no podemos saber exactamente cómo será el texto final. Pero sí podemos anticiparnos ante un elemento que parece seguro: el blindaje introducido en las deudas con Hacienda y con la Seguridad Social. Además, este blindaje se traslada a la Ley de Segunda Oportunidad.

Cambios en la Ley Concursal: las deudas con Hacienda y Seguridad Social

Una vez la ley entre en vigor en septiembre, las deudas con Hacienda y con la Seguridad Social solo podrán ser exoneradas hasta los 10.000 euros en cada caso. Es decir, 20.000 euros en total. En el caso de la LSO, serán 1.000 euros por cada entidad (2.000 euros en total). Pero ahora, y mientras la antigua ley siga en vigor, la deudas contraídas con estas entidades pueden llegar a ser exoneradas hasta un 70%.

Por tanto, si nos encontramos en una situación que nos lleva a sopesar si acogernos a la Ley Concursal o a la Ley de Segunda Oportunidad, merece la pena detenernos a pensar el volumen de las deudas referidas a Hacienda o a la Seguridad Social. Quizá merezca la pena apresurarnos y tratar de presentar nuestro concurso de acreedores o acogida a la LSO en el mes de julio, o sea este mes en curso. El objetivo: conseguir activar un procedimiento express (posibilidad recogida en la Ley Concursal) y poner en marcha el procedimiento bajo las condiciones aún en vigor.

Aún hay otro factor a tener en cuenta: tanto el Gobierno, como las instituciones financieras y estadísticas, prevén un auténtico aluvión de quiebras. Una multitud de empresas se prepara para acogerse a la Ley Concursal tras el final, el pasado 30 de junio, de la moratoria declarada en tiempos de pandemia. Esto puede conducir, a partir de septiembre, a un colapso de los juzgados correspondientes, con las consecuencias dramáticas que esto conllevaría. 

M&S: expertos en derecho mercantil y Ley Concursal

En Martínez & Seuba, nos sentimos especialmente orgullosos y satisfechos de una resolución de la que acabamos de tener noticia. Nuestro representado se enfrentaba a dos procesos: concurso de acreedores y, puesto que había avalado con su propio patrimonio las operaciones empresariales, la subsiguiente acogida a la Ley de Segunda Oportunidad. Desde el comienzo de nuestra implicación, confiamos plenamente en que se cumplían todas las condiciones para lograr una resolución favorable de exoneración de deudas, y finalmente, hemos logrado una exoneración total: 2,8 millones de euros.

Si crees encontrarte en una situación similar, tienes dudas acerca de si cumples las condiciones requeridas o bien necesitas que te ayudes a analizar tu caso y saber si puedes acogerte a la Ley Concursal, no dudes en ponerte en contacto con nosotros… y nos ponemos mano a la obra.

Ley Concursal y Ley de Segunda Oportunidad: unos rápidos apuntes

El instrumento jurídico con el que cuentan las empresas para renegociar sus deudas ante la eventualidad de no poder hacerles frente, es la Ley Concursal, esa misma que se encuentra en pleno proceso de reforma. Si quieres conocer mejor en qué ha venido consistiendo hasta ahora, te lo contamos aquí. Y, muy pronto, haremos un repaso de los cambios introducidos por la reforma.

En cambio, si se trata de particulares o autónomos, el procedimiento pasa a ser regido por la Ley de Segunda Oportunidad.  Ambas leyes pretenden ayudar a solucionar el problema de las deudas contraídas con los acreedores cuando no se les puede hacer frente. Pero hay que tener en cuenta que, en ambos casos, será preciso demostrar, fehacientemente, que se ha actuado con buena voluntad, así como cumplir toda una serie de requisitos que te contamos con detalle en el anterior enlace.

Son medidas con un fuerte componente ético, que añaden a la efectividad del cobro una función social: ayudar al deudor de buena fe a satisfacer sus obligaciones. A tener, al menos, una segunda oportunidad. 

En M&S, estamos siempre a tu disposición para cualquier duda o consulta.

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